Si cierras el mes con tus vendedores y te faltan veinte, treinta, cincuenta mil pesos, y nadie sabe dónde quedaron, esto es para ti. Te cuento cómo era antes, por qué pasa, y qué tiene que cumplir cualquier sistema, sea una app, un Excel o el cuaderno, para que no vuelva a pasar.
Cómo era antes: el procedimiento completo
Se generaba un PDF con los pines. Se imprimía. Se recortaba cada pin, uno por uno. Se contaban y se le entregaba a cada muchacho un inventario: tantos de día, tantos de semana. Pin vendido, pin tachado, cada vendedor a su manera. Y a fin de mes tocaba sentarse con cada uno a volver a contar: cuántos quedaban, cuántos se vendieron, cuánta plata debería haber. Si le habían dado 50 de día y había vendido 20, se le reponían los 20 para que siempre tuviera.
Era dispendioso y era cansón, y lo peor no era el tiempo.
Lo que pasa a fin de mes
Con algunos vendedores las cuentas no salían. Habían vendido el pin, pero no sabían dónde había quedado la plata, y siempre faltaban veinte, treinta, cuarenta, hasta cincuenta mil pesos. Y no había forma de saber si fue un pin regalado, uno perdido, o uno que se vendió y no se anotó.
Eso es lo que en el gremio llaman «robo hormiga», y el nombre es injusto la mitad de las veces. Porque la sospecha va en los dos sentidos: el dueño empieza a sospechar de su gente, y el vendedor se siente acusado, y también tiene razón, porque él tampoco puede probar nada. Ninguno tiene cómo demostrar qué pasó. La relación se daña antes que la plata.
Lo que le arregló la vida al profesor del que te hablé en la primera guía no fue el control: fue que los dos ven lo mismo.
Qué tiene que cumplir cualquier sistema
Sea app, Excel o cuaderno, si no cumple las tres, vas a volver a contar.
- Cada ficha con nombre y hora. Quién la vendió y a qué hora. No «se vendieron 40», sino cuáles y quién.
- El vendedor ve lo mismo que tú. Desde su celular, su cuenta: cuánto tiene para vender y cuánto ha ganado, sin pedirte nada.
- El cierre sale solo. Vendido, comisión, saldo o deuda. Sin contar papel, sin discutir.
Una hoja bien llevada cumple las tres con una sola tienda. Con dos vendedores o dos puntos, ya no: la hoja no tiene hora, no la ve el vendedor, y el cierre lo haces tú a mano.
Como referencia de que esto funciona a escala: en dos operaciones de los Llanos que llevo, los vendedores han vendido más de $17 millones en fichas, y cada ficha quedó registrada a nombre de quien la vendió, con hora. La plata no pasa por la plataforma; lo que queda registrado es quién vendió qué. Medido el 3 de septiembre de 2026.
Cómo se ve el cierre cuando eso existe
El vendedor recarga su cuenta, o vende a crédito, y cada venta descuenta. Tú ves qué se vendió, a qué hora y quién lo vendió; él ve lo mismo desde su celular. El cierre dice cuánto vendió, cuánto le toca y cuánto debe o cuánto le queda. A fin de mes no se cuenta nada.
Cómo se reparte la plata en cada modalidad, prepago con bono o postpago con comisión, está explicado en Cuánto cobrar por una ficha de internet.
A quién no le sirve esto
Si el único vendedor eres tú, no hace falta. Si tienes una sola tienda y el cuaderno te cuadra, sigue así. Esto es para el que tiene gente vendiendo y le duele el cierre de mes.
Preguntas frecuentes
¿Cómo evito el robo hormiga de fichas?
Con tres cosas: cada ficha a nombre de quien la vendió y con hora, que el vendedor vea desde su celular lo mismo que tú, y un cierre que salga solo. Cuando los dos ven lo mismo, la sospecha desaparece en los dos sentidos.
¿Qué pasa con las fichas que el vendedor pierde o regala?
Con registro por vendedor, una ficha generada y no cobrada aparece como generada por él. Se ve en el cierre y se conversa con un dato, no con una sospecha.
¿Puedo seguir entregando fichas en papel?
Sí. El papel sigue sirviendo para el cliente que lo prefiere; lo que cambia es que la ficha nace registrada a nombre del vendedor antes de imprimirse.